TRABAJOS DE MANTENIMIENTO EN UN EDIFICIO DE PIEDRA

La falta de mantenimiento de un edificio es causa frecuente de su envejecimiento prematuro. Adquirimos una casa nueva y vemos que está en buen estado, pero nos olvidamos de que los materiales, como todas las cosas, van perdiendo propiedades con el paso del tiempo. Así que si no realizamos unas pequeñas tareas de mantenimiento y limpieza cada 2 o 3 años nos encontraremos con que la suciedad habrá ido desintegrando la capa superficial de las paredes, por lo que tocará repararlas de nuevo para evitar que el problema vaya a mayores.

Una de las partes de las partes de la casa que conviene mantener en el mejor estado posible son sus fachadas exteriores. Principalmente porque es lo primero que se aprecia desde el exterior. Puedes tener una vivienda magnifica con los últimos adelantos en domótica pero como por fuera se aprecie desgaste y suciedad en las paredes, la impresión generada en el visitante será de abandono.

Pero la faceta estética del edificio es lo que menos debería preocuparte. Porque el riesgo real de mantener unas paredes en mal estado reside en que la contaminación atmosférica, la polución y las partículas de dióxido de carbono presentes en el aire irán atacando químicamente a los anclajes metálicos de los elementos que has colgado en su muro exterior, a los aplacados pétreos, tuberías y canalones, porque pueden caer y causar un problema grave.

Una preocupación habitual en el mundo rural consiste en Como limpiar fachadas de Piedra. Los revestimientos pétreos de la pared son los que más acusan los ciclos hielo-deshielo que se producen por la noche en zonas con climatología adversa, como inmuebles construidos en la alta montaña. Si no se ejecuta una buena limpieza de esos muros, el agua de la lluvia se irá congelando en las fisuras naturales de la piedra por la noche. Entonces se habrá convertido en una cuña de hielo que fragmentará la resistencia de la roca que tiene a su alrededor, originando fisuras y más grietas. Y cuando mayor sea la puerta de entrada, más problemas entrarán, porque el aumento del espesor de las grietas motivará la entrada de más humedad, que se volverá de nuevo a congelar y a causar más fisuras. Y así sucesivamente.

Y una vez que el agua ha deteriorado el material, no tardará mucho en penetrar el moho, los hongos, la materia orgánica, las deposiciones acidas de insectos y aves, etc. La consecuencia es que todo este conglomerado de agentes es sumamente agresivo contra los materiales que forman el cerramiento de una fachada. Y luego la reparación no será económica. Así que lo mejor es prevenir y revisar cada pocos años el aspecto exterior de nuestras viviendas, y si vemos alguna fisura o elemento que empieza a descolgarse, no esperar más y repararlo en el acto. Cuanto más pronto repares, más rápido saldrá el trabajo y más económico será.

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