CARACTERÍSTICAS DE LA DIRECCIÓN CORRECTA

El trabajo de director de arte tiene sobre sus espaldas una gran carga tanto a nivel profesional como personal. El éxito de una campaña de publicidad depende del trabajo interno que se haya llevado a cabo (desde la formación de los grupos de trabajo, la selección de personal o la programación de la campaña) como del tratamiento que se le ha dado a cada trabajador. Un ambiente de trabajo óptimo trae consigo siempre mejores resultados. Todo esto es función del director de arte y es parte fundamental del temario del curso dirección de arte.

Tener mano izquierda, desprender energía positiva o saber trabajar en equipo son sólo algunas de las características que ha de tener un buen líder y, por tanto, un buen director de arte. Ha de tener una capacidad de motivación al resto del equipo fuera de lo común y saber posicionarse en el lugar de los demás.

Siempre debe de buscar resultados mediante el análisis de las acciones y funciones que su equipo está realizando para que así se llegue a la consecución de un proyecto ganador y resolutivo. Su buen talante y carisma han de comprender también un espacio para la firmeza, la honestidad y la comunicación en ambas direcciones. El director de arte ha de llevar siempre la batuta pero no por ello no dejarse ayudar ni aconsejar por los demás. Esa apertura mental y laboral transforman a un jefe gris en un gran líder.

¿A QUÉ DIRECTOR DE ARTE ME QUIERO PARECER?

Buscar ejemplos a los que seguir nunca es fácil. Siempre se duda en si merece la pena conocerles personalmente o se es más feliz viviendo en el desconocimiento de su personalidad privada. Para ser un buen líder, y por tanto un buen director de arte, es muy importante adaptarse al medio y a las personas y, sobre todo, rodearse de profesionales aptos para la tarea.

Como medio que se sirve de la comunicación, hacer un uso correcto de la misma es vital para evitar pérdidas de tiempo, crear un buen ambiente de trabajo y poder ser más ambiciosos. Todas ellas son habilidades del liderazgo bien entendido, aquel que consigue que aquellos trabajadores que atienden a tus órdenes no quieran cambiar de departamento a la mínima ocasión. Mientras se va adquiriendo experiencia, uno ha de fortalecer las relaciones con las demás personas para así conseguir que las estrategias marcadas se consigan exitosamente. En ese sentido, buscar el desarrollo personal de los demás resulta vital.