Historia de los populares imanes para neveras

Conocer la historia de algo nos puede decir mucho sobre el objeto en cuestión y a su vez nos puede informar sobre aplicaciones que ni siquiera habíamos notado que existían. Algo así se puede sin duda extrapolar hacia casi cualquier elemento incluidos los más populares y a veces monótonos

Gracias a esto dentro esta categoría entra casi todo, incluidos los comunes y poco pensados imanes para neveras. Y con poco pensados me refiero a que pocas veces no detenemos a pensar en ellos más de lo que terminamos viéndolos todos los días cada vez que abrimos el refrigerador.

Debido a esto la historia de algo tan común termina pasando debajo del radar de la mayoría. Y si hiciéramos una encuesta tal vez la mayoría consideraría aburrida leer la historia de algo así.

Y es precisamente aquí donde la ideología popular termina fallando con la realidad otra vez ya que la misma no es tan aburrida como puede llegar a sonar. Así que empecemos de una vez.

La historia en sí

Todo por supuesto empieza con esa historia del elemento al que están adheridos o mejor dicho del artefacto. Las neveras se inventaron para la segunda mitad del siglo XIX, y pese a que ya existían prototipos de las mismas en años anteriores, los mismos no habían podido llevarse a la practicidad con éxito.

Por supuesto los que primero se permitieron el lujo de los tan ansiados refrigeradores fueron los acaudalados, no obstante también los restaurantes europeos lo hicieron a fin de mantener el vino y otras bebidas icónicas a una temperatura ideal durante el verano.

Y fueron precisamente estos los que terminaron usando imanes puros y simples para en principio pegar instrucciones en las máquinas y luego por supuesto darles un aspecto más vistoso e incluso publicitario.

Motivo del cual se dio origen a los ahora tan comunes imanes personalizados que ahora  vemos en los hogares, y todo producto de una idea para satisfacer al mercado.